RESTAURACIÓN BIOLÓGICA y TERAPÉUTICA ORTOMOLECULAR
INTRODUCCIÓN
3ª Y ULTIMA PARTE
Por Miguel Leopoldo
Alvarado Saldaña
Biomimésis Equilibrio dinámico
Durante los siglos precedentes las actividades
agropecuaria, tecnológica, industrial y médica fueron inspiradas en un
arquetipo biomimético (biomimético:
imitativo de la vida; sistema que imita la vida y la
naturaleza, en los sistemas productivos humanos con el fin de hacerlos
compatibles con la naturaleza) respetuoso de la biosfera natural,
sistema de ecosistemas perfeccionado por millones de años de rodaje
y evolución que sustenta la vida con los elementos presentes en el medio
ambiente: nutrientes, oxigeno, agua y luz, transformables en material
informativo, estructural, funcional y energético.
El cuerpo humano, elemento constitutivo del
ecosistema, se encuentra formado por billones de micro-ecosistemas
celulares integrados por componentes estructurales y mecanismos
funcionales armonizadamente engranados y ajustados durante el proceso
evolutivo y de adaptación a las condiciones medioambientales y
nutricionales del entorno natural; las miles de piezas (moléculas
bioquímicas) y complejísimos mecanismos que componen las células,
tejidos y órganos del cuerpo humano mantienen una armoniosa estabilidad
dinámica consigo mismo y con el medio ambiente denominada homeostasis,
controlada por sutiles mecanismos de retroalimentación.
El organismo humano y cada una de sus células desarrollaron durante su
rodaje evolutivo información y mecanismos naturales de
auto-mantenimiento-reparación para mantener la vida y la salud, siempre
y cuando le sean suministradas las moléculas naturales necesarias en
cantidades y proporciones similares a aquellas con la que evolucionó y
se encuentran en los alimentos naturales producidos sin alteraciones
genéticas, biológicas o químicas.
El sistema de auto-reparación destinado a mantener la salud funciona
eficientemente siempre y cuando además de suministrársele el material
plástico, funcional y energético necesario, se conserve libre de
excesos, de contaminantes, de sustancias extrañas a la naturaleza y se
mantenga en armonía con el medio ambiente externo. En caso contrario se
producirán disturbios químicos que engendrarán enfermedades
degenerativas.
El término biomímesis se usó, en los años noventa en diversas
disciplinas de investigación, partiendo de la idea de que la naturaleza,
es la única empresa que nunca ha quebrado en unos 4.000 millones de
años de rodaje y evolución. Según el biólogo Frederic Vester,
este concepto nos proporciona el modelo para el desarrollo de
tecnologías sustentables y de alta productividad. La idea de
biomímesis se encuentra estrechamente relacionada con el
principio de precaución: para apartarnos de los “modelos” de la
naturaleza necesitamos razones mucho más fuertes, y conocimiento mucho
más fiable.
Pues bien, este arquetipo biomimético debiera ser el único modelo
inspirador de las ciencias de la salud y los alimentos. Si embargo, bajo
el modelo global del Nuevo Orden Mundial dirigido tras
bambalinas por la oligarquía dominante, nos
encontramos inmersos en pleno desarrollo de un sistema
tecnológico-industrial-mercantilista que pretende suplantar a la
evolución, sustituir las moléculas, mecanismos y sistemas naturales que
componen el ecosistema de la biosfera, por otros creados artificialmente
por el hombre para servir a fines mercantilistas. El móvil es muy
simple: los ordenamientos jurídicos impiden patentar y adquirir derechos
legales sobre lo natural y permite patentar y adquirir derechos de
propiedad sobre productos artificiales inventados por el ingenio humano.
Este modelo de desarrollo pretende desplazar del mercado todos aquellos
productos y servicios de los cuales los oligopolios no puedan apropiarse
y adquirir derechos. De consolidarse, solo unas cuantas enormes empresas
multinacionales cuyo capital social es mayor que el PIB de algunos
países, ostentarán los derechos primarios de todos los productos y
servicios susceptibles de ser fabricados y comercializados en la
actualidad; darán concesiones y franquicias a miles de pequeñas y
medianas empresas, pero estas tendrán que pagar tributo mediante pago de
derechos y regalías a las empresas dominantes, creando un nuevo y
moderno colonialismo.
Este
modelo mercantilista global pretende controlar todo incluyendo
alimentación y salud, mediante el dominio de unas cuantas empresas
alimenticias y farmacéuticas. Se ambiciona controlar la producción de
alimentos, agrícola y ganadera imponiendo exclusividad legal en la
utilización de semillas y animales transgénicos, abonos químicos,
alimentos industrializados para aves y ganado, elaboración de
comestibles con ingredientes y aditivos químicos producidos
por los oligopolios del ramo y bajo reglas y normas
impuestos por la tecnocracia y los burócratas incrustados en La
comisión del Codex Alimentarius de la
O. N. U.
Conferencia del Dr. Matthias Rath, marzo de
1999, Augsburg-Gersthofe.
En un gran negocio basado en la
enfermedad a las personas que enfermen por la
malnutrición y toxemia originada por los alimentos industrializados y la
polución química del agua, aire y alimentos se les evitaría el acceso a
sistemas terapéuticos y productos naturales para su recuperación,
prohibiendo y catalogando como charlatanería a las terapias naturales
que utilizan nutrientes, plantas medicinales, hidroterapia e higiene
natural como lo ha propuesto en varias ocasiones La comisión del
Codex Alimentarius, según ha denunciado el Dr. Matthias Rath.
La idea es que la gente enferma solo tenga acceso a
productos químicos artificiales teóricamente curativos, inventados y
producidos por la industria farmacéutica y prescritos por médicos
adeptos al sistema. A todo aquel que disienta, se le catalogará como
charlatán, curandero, defraudador, anticuado e inclusive en algunos
países como delincuente.
La intención es sustituir todo lo natural por
artificial, supliendo los sistemas y sustancias naturales para el
cultivo agrícola, por sistemas y abonos químicos fabricados con
productos excedentes de la industria de armamentos y petroquímica; el
alimento natural para aves y ganado, por alimento artificial que cría
animales enfermos, nutricionalmente pobres y llenos de toxinas; los
métodos ancestrales de preparación de alimentos por comestibles
artificiales elaborados con ingredientes altamente refinados y
sustancias artificiales sintetizadas por los laboratorios de la
industria alimentaria; las sustancias naturales curativas presentes en
alimentos y plantas medicinales, por sustancias artificiales
sintetizadas por los laboratorios de la industria farmacéutica; las
semillas, los vegetales y los animales producto de la naturaleza, por
semillas, vegetales híbridos y animales transgénicos creados por la
nueva, pujante y lucrativa industria de transgénicos. Pero echemos un
vistazo a lo que esta ocurriendo con la implementación consecuencia de
este sistema:
CONTAMINACIÓN
QUÍMICA Y DISRUPTORES ENDOCRINOS
Inevitablemente los seres vivos alteran su entorno en
su lucha por sobrevivir. Así ha sido desde que los microorganismos
empezaron a cambiar la composición química de la atmósfera de la Tierra
hace unos dos mil millones de años.
El comportamiento de los seres humanos, no ha sido
diferente, sin embargo durante la mayor parte del tiempo que llevamos
pisando el planeta, nuestra repercusión ha sido discreta. La escala de
los cambios generados por los humanos en la biosfera ha sido leve en
comparación con la de las fuerzas naturales que configuraron el planeta.
Pero, el siglo XX señala una auténtica línea
divisoria en la relación entre el ser humano y la Tierra. El poder
tremendo y sin precedentes de la ciencia y tecnología, unidos al simple
número de personas que viven en el planeta, han transformado la escala
de nuestra repercusión desde el ámbito local y regional al global.
Las
sustancias químicas sintéticas creadas por el hombre han sido una fuerza
fundamental en las alteraciones de los sistemas fundamentales que
soportan la vida. Mediante la creación y emisión de miles de millones de
kilogramos de sustancias químicas artificiales en el último medio siglo,
hemos introducido cambios en gran escala en la atmósfera de la Tierra e
incluso en la química de nuestros propios organismos. En los últimos 50
años, las sustancias químicas artificiales han adquirido tal
omnipresencia en nuestro medio ambiente y en nuestros organismos, de tal
manera que ya no es posible definir una fisiología humana normal, no
alterada. No hay un lugar limpio y no contaminado, ni tampoco ningún ser
humano que no haya adquirido una carga considerable de sustancias
químicas persistentes que actúan como disruptores hormonales.
Consuelo Cortés Rodríguez; disruptores hormonales.
La civilización y economía actuales se basan en la
utilización de combustibles fósiles y de sustancias químicas sintéticas.
Según estimación de la industria química, las sustancias químicas
sintéticas cloradas y los productos hechos a partir de ellas constituyen
el 45 por ciento del producto nacional bruto mundial.
Nuestra sociedad actual es
impensable sin el comercio de sustancias químicas baratas y abundantes
que han configurado la agricultura los procesos industriales, las
economías y nuestras ciudades. La era química ha creado productos
sintéticos como fibras para ropa, polímetros para fabricar todo tipo de
envases, utensilios y muebles, también alimentos artificiales que junto
con la contaminación enferman al hombre y para sanarlo sustancias
químicas sintéticas artificiales catalogadas como fármacos que suprimen
síntomas pero que en realidad lo enferman aun más.
Cabe destacar que numerosas sustancias químicas
sintéticas denominadas xenoestrógenos o xenobióticos, funcionan como
disruptores endocrinos y alteradores hormonales que suplantan a las
hormonas naturales, trastornando los procesos normales de reproducción y
desarrollo, destacando por su acción sobre el equilibrio en el balance
de estrógenos, andrógenos y progesterona.
Se han descrito diferentes grupos de sustancias
químicas sintéticas que engañando al los organismos animales y humanos
se comportan in vivo como los estrógenos:
1)
Plaguicidas organoclorados ( DDT, dieldrín, clordecona,
endosulfán y toxafeno).
2)
PCBs.
3)
Agentes tenso-activos.
4)
Ftalatos.
5)
Monómeros plásticos ( poli-carbonato, metacrilato, rexinas
epoxi).
Se ha encontrado que el
cuerpo de animales y seres humanos confunde las sustancias mencionadas
con estrógenos. Cuando se administra DDT a pollos no desarrollan
testículos, y no les crece las crestas y las barbas típicas de los
gallos. Hasta la fecha, los investigadores han identificado al menos 51
compuestos químicos sintéticos -muchos de ellos ubicuos en el medio
ambiente- que trastornan de un modo o de otro el sistema endocrino. Casi
todas las discusiones sobre disruptores hormonales se centran en el
DDT, los PCBs (líquidos contenidos en transformadores
eléctricos) y las dioxinas, pero no necesariamente porque representen el
único peligro, o el más grave. Se llevan la atención porque son los
únicos que se han estudiado con cierta profundidad.
Estos imitadores artificiales
de los estrógenos difieren en aspectos fundamentales de los estrógenos
vegetales, ya que nuestro organismo es capaz de descomponer y excretar
los imitadores naturales de los estrógenos, pero muchos de los
compuestos artificiales resisten los procesos normales de descomposición
y se acumulan en el cuerpo, sometiendo a humanos y animales a una
exposición de bajo nivel pero de larga duración.
Muchos de los imitadores hormonales artificiales
suponen un peligro mayor que los compuestos naturales, porque pueden
persistir en el cuerpo durante años, mientras que los estrógenos
vegetales se pueden eliminar en un día. Earl Gray del
Laboratorio de Investigación de Efectos sobre la Salud del Research
Triangle Park (Carolina del Norte) estudia sobre los ratones los
efectos de la vinclozolina, un antifúngico que se utiliza para la
fruta, y que se ha detectado con frecuencia en alimentos infantiles de
consumo habitual en EE.UU.
La vinclozolina trastorna el desarrollo y
provoca sus estragos bloqueando los receptores hormonales sin dejar
pasar los mensajes de la testosterona, sin estas señales de la
testosterona, el desarrollo de los machos se malogra y llegan a ser
hermafroditas. Gray y su colaborador William Kelce
han observado que el DDE -producto de la descomposición del
DDT que más frecuentemente se encuentra en el cuerpo humano- actúa
como bloqueador de los andrógenos, también reduce el nivel de hormonas,
acelerando su descomposición y eliminación, la escasez puede tener
efectos tan perjudiciales como el exceso, ya que el feto en desarrollo
es sumamente sensible a los niveles de hormona.
Los investigadores que intentan documentar si los
aumentos que se perciben en problemas específicos reflejan tendencias
auténticas en la salud humana se ven coartadas por la ausencia de datos
médicos fiables. Existen pocos registros de enfermedades para dolencias
distintas del cáncer. El signo más espectacular y preocupante de que los
disruptores hormonales pueden haberse cobrado ya un precio se encuentra
en los informes que indican que la cantidad de espermatozoides de los
varones humanos ha caído en picada en el último medio siglo como lo
demuestra el estudio danés encabezado por el doctor Niels
Skakkebaek.
Los investigadores daneses descubrieron que la
cantidad media de espermatozoides masculinos había descendido un 45%, al
mismo tiempo, el volumen del semen eyaculado había descendido un 25%,
por lo que el descenso real de los espermatozoides equivalía a un 50%.
Nuevos estudios realizados en Bélgica, Francia y Escocia revelan una
sorprendente correlación inversa entre el año del nacimiento y la salud
de los espermatozoides de los hombres. Cuanto más reciente sea la fecha
de nacimiento de un hombre, más bajas son las cifras medias de
espermatozoides y mayor el número de anormalidades en los
espermatozoides.
En el último medio siglo, Skakkebaek ha
descrito que los casos de cáncer de testículo y otras anormalidades de
la reproducción en los hombres ha aumentado bruscamente. Según los
informes británicos, el número de testículos no descendidos en
Inglaterra y Gales se duplicó entre 1962 y 1981, y aumentos semejantes
se han comunicado en Suecia y Hungría. Los niveles elevados de
estrógenos durante las primeras fases de crecimiento de un varón
suprimen la secreción de la hormona de los folículos que estimulan la
proliferación de células de Sertoli que son las que respaldan un
número fijo de espermatozoides.
La exposición prenatal a sustancias químicas
imitadoras de hormonas puede estar exacerbando también el problema
médico más común que afecta a los varones al envejecer: el crecimiento
doloroso de la glándula prostática, que dificulta la excreción de orina,
y a menudo requiere intervención quirúrgica. Además en las dos últimas
décadas se ha producido un espectacular aumento del cáncer de próstata,
que es el cáncer más común en los hombres de los EE.UU. El Instituto
Nacional del Cáncer informa de un incremento del 126 por ciento en
el cáncer de próstata de 1973 a 1991, tales cifras de incidencia se han
ajustado para eliminar el efecto de cambios demográficos como el
constante crecimiento de la población de hombres en edad avanzada.
El aumento de los embarazos tubáricos o ectópicos,
los abortos y otros problemas e reproducción en las mujeres pueden tener
vinculación con las sustancias químicas disruptoras. Las hijas de madres
con acumulación en su cuerpo de DDT y DES sufren entre 3 y 5
veces más embarazos ectópicos que las mujeres no expuestas, entre
1970 y 1987 la tasa de estos embarazos había aumentado un 400 por
ciento. El Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo
Humano de EE.UU calcula que la endometriosis afecta
entre un diez y un veinte por ciento de las mujeres estadounidenses en
edad fértil, siendo que a principios del siglo XX era casi inexistente.
Antes de 1921 sólo había 20 informes de esta dolencia en la literatura
médica mundial.
Después de años de debate sobre la
endometriosis, parece que está relacionada con alguna alteración
del sistema inmunitario. Estudios en Alemania han desvelado que las
mujeres que padecen esta enfermedad tienen niveles más elevados de
PCBs y de dioxina, estos compuestos según hemos visto afectan al
sistema inmunitario así como a parte del sistema endocrino. Así mismo
las mujeres que padecen abortos tienen en su cuerpo niveles de PCBs
más altos que las mujeres que cursan embarazos normales.
Pero la tendencia más alarmante con diferencia para
las mujeres es la creciente tasa de cáncer de mama, que es el cáncer
femenino más común. Como principio general, el riesgo de cáncer de mama
está vinculado con la exposición total de la mujer durante toda su vida
a los estrógenos. Sólo el 5% de los cánceres de mamas son consecuencia
de una propensión genética heredada. Desde 1940, en los albores de la
era química, las muertes por cáncer de mama han aumentado constantemente
en un 1% anual, en los países industrializados. Este tipo de cáncer es
ya la principal causa de muerte de mujeres norteamericanas de entre 40 y
45 años de edad.
A excepción de un número reducido de compuestos, como
los PCBs, no sabemos prácticamente nada sobre los peligros que
representan para el pensamiento y el comportamiento las miles de
sustancias químicas del mercado. En EE.UU se calcula que entre el 5 y
10% de los niños en edad escolar padece de una serie de síntomas
relacionados con la hiperactividad y las deficiencias de atención que
les impide aprender y prestar atención. La capacidad de los PCBs
para causar lesiones cerebrales proviene en parte de la alteración de
otro componente del sistema endocrino, las hormonas tiroideas. Estas
hormonas estimulan la proliferación de células nerviosas y después guían
la liberación ordenada de las células nerviosas a las zonas adecuadas
del cerebro. La T4 es la forma de hormona tiroidea que es decisiva para
el desarrollo prenatal del cerebro.
Por el momento hay más preguntas que respuestas
acerca del impacto de sustancias químicas disruptoras hormonales en los
seres vivos. No será posible por el momento determinar una relación
definitiva causa-efecto con los contaminantes en el entorno. Nos
hallamos ante un dilema habitual e ineludible cuando se intenta evaluar
los efectos retrasados de la contaminación ambiental. También nos
enfrentamos al problema de no disponer de ningún grupo de control
auténtico de individuos no expuestos para efectuar estudios científicos
comparativos.
Desordenes nutricionales
Distintas variables pueden originar malnutrición, toxemia y por lo tanto
enfermedad degenerativa: cuando un elemento nutrimental se encuentra
totalmente ausente en la dieta (malnutrición por carencia:
desnutrición); se encuentra presente pero en cantidades insuficientes
(malnutrición por insuficiencia: desnutrición); se encuentra presente
pero con estructuras y características químicas deformadas distintas a
las naturales (malnutrición por anti-nutrientes: anti-nutrición;
ejemplo: ácidos grasos esenciales de configuración trans-trans en vez de
la natural cis-trans); se encuentra presente pero en proporción con
otras sustancias distintas a la natural (malnutrición por desequilibrio;
ejemplo: desproporción entre calcio y fósforo; un aporte excesivo de
fósforo, aunque no es tóxica, produce eliminación de calcio y
descalcificación); se encuentra presente, pero en elevadas
concentraciones energéticas diferentes a las que se encuentran a los
alimentos naturales, excluyendo numerosos nutrientes esenciales y fibras
(malnutrición por exceso, overnutrición, ejemplo: azucares, harinas y
grasas refinadas); o bien, se introducen al cuerpo a través de los
alimentos moléculas sintéticas artificiales que no existen en la
naturaleza (malnutrición por intoxicación: es el caso de las numerosas
sustancias químicas artificiales utilizadas para estimular la producción
de alimentos, protegerlos de microorganismos, insectos y roedores o bien
para una vez procesados hacerlos más agradables a los sentidos).
La del homo sapiens es sólo una entre las 400 mil especies de
plantas y el millón de variedades de animales sobre la Tierra. Aunque es
el más avanzado de los seres vivientes, no se escapa de estar sujeto a
las reglas básicas que gobiernan a todos los seres vivos. Así, los
humanos, como los miembros de todas las demás especies, tienen que tomar
sustancias del exterior para perpetuar su corporalidad y mantener sus
funciones fisiológicas. En la civilización moderna, estas sustancias
-denominadas alimentos deberán seguir siendo como antaño, las plantas y
los animales de la naturaleza.
La tarea a la que nos enfrentamos en el próximo medio
siglo es la de rediseño. Es necesario rediseñar los alimentos, los
medicamentos, los envases, los detergentes, la agricultura, la industria
y las organizaciones institucionales engendradas por la era química.
Tenemos que encontrar fórmulas más seguras, mejores, más inteligentes y
compatibles con la ecología planetaria para satisfacer necesidades
humanas básicas y, en la medida de lo posible deseos humanos.
Nada
sin embargo, será más importante para el bienestar y la supervivencia
humanos que la sabiduría para apreciar que por grandes que sean nuestros
conocimientos, nuestra ignorancia también es inmensa. Debido a esta
ignorancia hemos asumido enormes riesgos y hemos jugado inadvertidamente
con la supervivencia. Consuelo Cortés
Rodríguez; disruptores hormonales.
Ahora debemos trabajar en reconstruir los sistemas
celulares dañados, de manera que encajen armoniosamente con la
naturaleza, reinsertando los sistemas humanos dentro de los sistemas
naturales, para evitar una crisis ecológica de enormes magnitudes. Los
sistemas naturales tienen 3.500 millones de años de experiencia en la
eficiente creación de sistemas ecológicos sustentables, y necesitamos
armonizar la actividad científica y tecnología humana con ellos. Por lo
que es necesaria la creación de:
-
Una ecología industrial, remedando
los ciclos cerrados de los materiales en la biosfera;
-
Diversos agro-ecosistemas mucho más
cercanos a los ecosistemas naturales que la actual agricultura
industrial quimizada;
-
Desarrollar una biotecnología
ambientalmente compatible, con biomoléculas artificiales donde
sea preciso, pero guiándonos por el proceder de la misma naturaleza.
Se trata de imitar la naturaleza no porque sea una “maestra moral”,
sino porque funciona. No es
que lo natural supere moral o metafísicamente a lo artificial: es que
lleva más tiempo de exitoso rodaje.
Es necesario evitar los productos xenobióticos,
es decir, aquellos productos químicos u organismos producidos
artificialmente que resultan “extraños” para los sistemas naturales. Los
estudios más recientes muestran cómo cantidades minúsculas de
contaminantes pueden causar con el tiempo efectos desastrosos sobre los
sistemas biológicos: lo que hemos aprendido en los años noventa sobre
disruptores hormonales invita a extremar la prudencia. En cuanto a los
organismos transgénicos, se les dedicará su debida atención en otros
artículos.
El arquetipo biomimético que se expresa desde 1991 en la revista
Biomimetics, funciona robando ideas a la naturaleza. Su
hipótesis básica es que la evolución, a la larga, identifica
soluciones óptimas; y por ello los seres vivos alcanzan a menudo una
perfección funcional susceptible de estudiarse e imitarse.
La biomímesis como arquetipo inspirador de la nueva medicina del
siglo XXI, Terapéutica Ortomolecular y Restauración Biológica
deberá centrar sus esfuerzos en la creación de una estrategia de
restauración delos sistemas celulares dentro de los sistemas orgánicos
del cuerpo humano, comprendiendo a fondo los principios de
funcionamiento de la vida en sus diferentes niveles (y en particular en
el nivel eco-sistémico) con el objetivo de reconstruir los sistemas
humanos de manera que encajen armoniosamente en los sistemas naturales.
La Medicina
Ortomolecular inspirada en el modelo biomimético, postula que para
restaurar la salud, prevenir y curar las enfermedades degenerativas es
necesario depurar al cuerpo humano de las sustancias químicas
artificiales que se han acumulado en sus tejidos y mediante una dieta
compuesta por alimentos naturales e integrales y complementos
alimenticios proporcionar al organismo los nutrientes necesarios para su
correcto funcionamiento, así como mantener el entorno ambiental limpio
de contaminantes, de esa manera la mayoría de las enfermedades
degenerativas atribuidas al actual modelo de civilización, no se
manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que el nuevo modelo
alimenticio y terapéutico representado por la Terapéutica
Ortomolecular y la Estrategia de Restauración Biológica que
se esta configurando ya, aporte todos los nutrientes en cantidad y
proporciones adecuadas, como lo propuso
Linus Pauling:
Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Hasta aquí, damos por terminada la introducción a esta temática. En la
serie de artículos que elaboraremos y publicaremos en las próximas
ediciones de ENCUENTROS HISPANOAMERICANOS, gracias al
interés de la Lic. Ana Patricia Huerta en estos temas,
abobaremos aspectos y temas específicos y de gran utilidad para la
práctica clínica de los profesionales y técnicos de la salud.
BIBLIOGRAFÍA
-
Matthias Rath M.D. y Linus Pauling PH.D.
Solución al
rompecabezas de la enfermedad cardiovascular humana: Su principal
causa es un déficit de ascorbato que induce el depósito de
lipoproteína(a) y fibrinógeno/fibrina en la pared vascular.
-
Matthias Rath M.D. y Linus Pauling PH.D.
La apoproteína (a)
es una proteína de adhesión.
-
Matthias Rath M.D. y Linus Pauling Ph.D.
La proteólisis
inducida por la plasmina y el papel de la apoproteína(a), la lisina
y los análogos sintéticos de la lisina
-
Consuelo Cortés
RODRÍGUEZ.
Disruptores
hormonales.
-
WORLDWATCH
INSTITUTE.
La situación en el mundo 2001. Fundación Hogar
del Empleado. Icaria. Barcelona.
-
THEO COLBORN,
JOHN PETERSON MYERS Y DIANNE DUMANOSKI.
Nuestro futuro robado. Ecoespaña. Madrid.
-
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-
FRANCISCO VARGAS
MARCOS y otros. Sanidad Ambiental.
Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid.
-
DIODORA CALVO
y otros. Ciencias de la tierra y el medio ambiente. McGraw Hill.
Interamericana de España. Madrid
Notas adicionales:
El Dr. Matthias Rath es un famoso
médico y científico que ha logrado un revolucionario avance científico
para en la prevención y el tratamiento de forma natural de la
arteriosclerosis, enfermedad origen del infarto de miocardio y la
apoplejía. Por lograr este avance se le concedieron las primeras
patentes del mundo sobre la reversión natural de las enfermedades
cardiovasculares.
El Dr. Rath discípulo de Linus Pauling es
fundador de una nueva corriente medica denominada Medicina Celular,
o en palabras de Pauling, Medicina Ortomolecular con una nueva
comprensión científica, que establece que enfermedades degenerativas
comunes en nuestras sociedades, también denominadas enfermedades de
la civilización como el infarto de miocardio, la apoplejía o el
cáncer son consecuencia de una carencia de vitaminas, minerales y otros
biocatalizadores en los millones de células del cuerpo humano.
Las publicaciones científicas del Matthias Rath han aparecido en la
prensa científica más renombrada, como por ejemplo Arteriosclerosis
(American Heart Association) y Proceedings of the National Academy of
Science (Academia de Ciencias de los Estados Unidos). Su libro
Por qué los animales no sufren infarto y los hombres,
ha sido traducido a doce idiomas y hasta ahora ha alcanzado un
millón de ejemplares vendidos.
El Dr. Rath es el fundador y director del Instituto
Internacional de Investigación y Desarrollo, cuya meta es erradicar
las enfermedades comunes en nuestra sociedad mediante terapias naturales
efectivas orientadas a las causas del problema y sin efectos
secundarios.
Los innovadores conocimientos del
Dr. Rath
han provocado la reacción a escala
mundial de la industria farmacéutica, orientada únicamente al
tratamiento de los síntomas. Como contraofensiva, la industria
farmacéutica trata desde hace años de imponer a la fuerza medidas
proteccionistas a través de la
ONU, el Parlamento Europeo y los Parlamentos de la mayoría de los países
industrializados, cuyo objetivo sería
prohibir cualquier información sanitaria vital relativa a las terapias
con vitaminas y los medicamentos naturales.
Para más información, visite
las páginas:
www.EU-Referendum.org
http://www.eu-referendum.org/espanol/drrath.html
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