RESTAURACIÓN BIOLÓGICA y TERAPÉUTICA ORTOMOLECULAR
2ª
DE TRES PARTES. INTRODUCCIÓN
Por
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Junto al asombroso y acelerado
desarrollo científico y tecnológico en medicina, nutrición y alimentos y
pese a multimillonarios presupuestos asignados a las instituciones de
salud que representan una creciente carga para los contribuyentes,
paradójicamente las poblaciones de todos los países del mundo sufren un
explosivo incremento de casos de sobrepeso, obesidad y todo tipo de
enfermedades crónico-degenerativas, amenazando convertirse en una
pandemia de grandes proporciones y catastróficas consecuencias para toda
la humanidad.
Más de la mitad de la población
de los países desarrollados y ahora también de los países en desarrollo,
padece de forma pertinaz, en distintos grados, una gran variedad de
enfermedades físicas y psíquicas. Millones de personas sufren una
significativa disminución en la calidad de su salud y de su vida y de
distintas incapacidades que los inhabilitan para desempeñar toda su
potencialidad humana; su vida se halla marcada por una constante batalla
contra enfermedades que los van incapacitando, hasta que la irreversible
senilidad o muerte los libera de su pesada carga. Un 59 % de las 56.5
millones de muertes anuales en todo el mundo se deben a causa de estos
trastornos (OMS). ¿Cuál es el origen de esta paradoja?
La preocupación ha obligado a
las autoridades a revisar a fondo los criterios y estrategias de sanidad
y crear una “Estrategia global de dieta, actividad física y salud” que
será presentada en el seno de la Asamblea Mundial de la Salud el próximo
año, la cual incluye postulados anteriormente rechazados, como
responsabilizar a la dieta accidentalizada compuesta de alimentos
industrializados de ser la principal causa del actual desastre
sanitario.
Los expertos de las
instituciones internacionales de sanidad han aceptado que hasta un 90 %
de casos de trastornos degenerativos podrían evitarse modificando los
patrones de alimentación (OMS). Ciertos estudios indican que hasta un
80% de casos de cardiopatía coronaria, hasta el 90% de diabetes de tipo
2 y alrededor de un tercio de los cánceres podrían prevenirse comiendo
de manera saludable, manteniendo un peso normal y haciendo ejercicio
durante toda la vida.
ANTECEDENTES
Realizando un análisis
retrospectivo el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades degenerativas
se pueden explicar como un subproducto de la civilización. Observando lo
ocurrido en poblaciones aisladas de la civilización, veremos que
mientras conservan sus patrones primitivos de alimentación las
enfermedades degenerativas son prácticamente inexistentes y que cuando
adoptan una dieta compuesta por alimentos industrializados,
irremediablemente aparecen las características enfermedades atribuidas a
los factores de la civilización. Eso lo demostraron durante el
siglo XX renombrados investigadores, quienes también advirtieron que de
no tomar enérgicas medidas preventivas su incidencia y prevalencia se
generalizaría en todas las poblaciones que incorporaran a su dieta los
alimentos industrializados.
Trowell
(1904-1989), descubridor del kwashiorkor (reconocida como la
enfermedad más importante de la deficiencia del mundo), en sus pioneros
trabajos de investigación nutricional, observó durante 30 años que las
enfermedades causantes de muerte e inhabilidad en los países
occidentales, eran muy raras o inexistentes en los poblados africanos y
asiáticos donde se conservaban las costumbres alimentarias primitivas,
en donde mucha gente vivía sana y a una edad muy avanzada. En
colaboración con Burkitt, identificó un patrón de enfermedades a
las que en un principio denominó “enfermedades de la civilización” y
posteriormente “enfermedades occidentales”.
McCarrison
(1878-1960), galardonado por sus descubrimientos
sobre el bocio en 1913; fue nombrado por el gobierno ingles director de
investigación del estado de sanidad y alimentación en la India y durante
14 años (1904-1918) estudió los diversos grados de salud de numerosas
poblaciones; impresionado por la extraordinaria salud de los hunzas,
llegó a cuestionarse si ese pueblo gozaba de una privilegiada herencia
genética o si ciertas condiciones ambientales generaban tal estado de
salud. Analizando todos los factores posibles, concluyó que el estado de
salud de los hunzas se debe su dieta exenta de alimentos
industrializados. Impactado por sus hallazgos experimentó alimentar a
ratas de laboratorio con los típicos alimentos industrializados de la
dieta occidental y encontró que al cabo de algún tiempo adquieren las
mismas enfermedades atribuidas a los factores de la civilización.
T L Cleave
(1906-1983), en línea con McCarrison demostró con
meticulosos estudios epidemiológicos que la dieta accidentalizada
compuesta de alimentos artificiales elaborados con ingredientes
refinados, termina por enfermar a todo tipo de individuos después de un
periodo promedio de 20 años de incorporar a su dieta ese tipo de
alimentos y por producir toda la gama de trastornos identificados como
enfermedades de la civilización.
Cleave
pasó su vida recolectando información, labor que culminó con su
magnífica hipótesis sobre el origen de la amplia gama de enfermedades
degenerativas modernas, incluyendo obesidad, diabetes, cardiopatías,
úlcera péptica, varices, caries dentales, estreñimiento y apendicitis
entre otras. La
información recopilada lo convenció de que el cuerpo humano simplemente
no puede hacer frente a los alimentos artificiales de la civilización,
particularmente el azúcar y los carbohidratos refinados. Se persuadió de
que estos alimentos artificiales son la causa de las enfermedades
presentes en la población del mundo moderno y que estaban ausentes de
comunidades primitivas.
Formuló una extraordinaria
tesis, publicada en 1974, postulando la inadaptación a los alimentos y
bebidas que contienen carbohidratos refinados como causa común de todas
esas enfermedades a la que tituló "The Saccharine Disease"
(que algunos traducen como enfermedad de sacarina,
pero cuya traducción correcta es enfermedad de sacarosa
o sea enfermedad del azúcar). En
su excelente trabajo describió los efectos en seres humanos
de comer alimentos refinados, en particular azúcar y harina blanca y
como pueden, sin embargo, causar problemas de salud muchos años antes de
que se produzca una condición patológico-degenerativa como la diabetes.
Por ejemplo, el dúo hiperinsulinemia-hipoglucemia reactiva (azúcar
baja de la sangre) que en respuesta al masivo ingreso de azúcar en
la sangre, después de comer carbohidratos refinados, puede traducirse en
síntomas como debilidad, irritabilidad, incapacidad para la
concentración mental y el trabajo, decaimiento, depresión, angustia,
dolor de cabeza, neuralgias, acumulación de grasa corporal y por
supuesto deseo de comer alimentos dulces o pan, para luego perpetuar el
ciclo. En casos extremos la hipoglucemia reactiva puede trastornar
severamente el estado de ánimo y el comportamiento ocasionando deseos
suicidas u homicidas. Después de algunos años de padecer este ciclo, se
produce resistencia a la insulina, obesidad, diabetes y enfermedades
cardiacas. (Extracts from "Cleave" by
Kenneth Heaton. The Founders of Modern Nutrition. Series. Published by
the McCarrison Society).
Sus descubrimientos pasaron a
ser tan importantes como el descubrimiento de la penicilina. En 1979 se
le otorgó la Medalla del Oro del Instituto Harben de Salud Pública
y la Medalla de Oro Gilbert Blane del Colegio Real de Medicina Naval
de Inglaterra. El trabajo de Cleave justificó el trabajo de pioneros
anteriores: Sir
Roberto, Mc Carrison y
del Dr. Weston.
R J Williams
(1956) contribuyó a la evolución de la comprensión del origen molecular
de la enfermedad con el desarrollo del concepto de individualidad
bioquímica. Describió por primera vez la variación y diferencia
anatómico-fisiológica entre la gente y su relación con la respuesta
individual al ambiente. Explicó la influencia de la nutrición en las
características de la expresión genético-especifica y la calidad de la
salud; cómo el genotipo (información genética) consigue
transformarse en fenotipo (características corporales y físicas)
como respuesta a los factores ambientales: nutrición, actividad física y
otros elementos medioambientales. Explicó como la satisfacción de las
necesidades nutricionales diversas pueden lograr un funcionamiento
corporal óptimo entre distintas personas. Alimentación, forma de vida y
factores ambientales son determinantes de los patrones de la salud,
afirmó.
R J Williams
acuñó los conceptos de polimorfismo genético (variación en la
función que rodea un rasgo genético individual-específico),
genotropismo por el cual cada persona posee perfiles bioquímicos
personales únicos basados sobre su propia estructura genética, nutrición
y medioambiente y enfermedad genotrópica para describir los
trastornos que resultan de las necesidades metabólico-nutrimentales
insatisfechas dando lugar a una pobre expresión de los genes y a las
características enfermedades de la civilización de nuestra época.
Probó que diversidad genética e individualidad bioquímica provocan en
individuos de una misma especie necesidades de nutrientes en un rango de
1 a 1000 % para mantener una salud óptima, lo que hace que una dieta
equilibrada y compuesta de alimentos íntegros y naturales pueda ser
insuficiente en nutrientes para mantener la salud de algunas personas.
En colaboración con Pauling demostró que para esas personas el
único remedio para no vivir enfermos es cubrir sus necesidades con
complementos alimenticios.
Catherine Kousmine, Johanna
Budwig, Adelle Davis, Michael Janson y Michael Colagan
explicaron la degradación de la calidad alimentaria de occidente como el
resultado de las técnicas de producción adoptadas por agricultores y
ganaderos a principios del siglo XX, métodos que producen alimentos con
una deficiente calidad nutritiva, incapaces de mantener la salud de
cualquier persona y denunciaron la presencia de numerosas sustancias
tóxicas en los alimentos modernos.
En el contexto de los
postulados expuestos, se ha demostrado que las enfermedades
crónico-degenerativas son producto de la malnutrición derivada de los
excesos y las carencias nutrimentales de los alimentos artificiales que
componen la dieta moderna.
ENFERMEDAD
CRÓNICO-DEGENERATIVA
Se denomina enfermedad
crónico-degenerativa a las lesiones producidas en órganos o tejidos que
cuando no se les trata a tiempo y adecuadamente, disminuyen o suprimen
progresivamente sus funciones alterando al cuerpo entero. Actualmente
todos somos portadores de enfermedades degenerativas cuyas consecuencias
a veces son benignas o poco molestas como caries, varices, eccema, acné,
urticaria, alopecia, obesidad, celulitis, estrías, etc.; pero otras se
tornan graves, invalidantes, o mortales como diabetes, cardiopatías o
cáncer. Los métodos paliativos de la medicina alópata suprimen algunos
síntomas, pero la enfermedad continúa avanzando hasta producir
incapacidad o muerte. La generalizada degradación de la salud a
consecuencia de estas enfermedades es relativamente nueva, se inicia a
principios del siglo XIX y se acelera y generaliza a partir de la
Segunda Guerra Mundial, en la proporción a los cambios en las costumbres
alimentarias y a la industrialización de los alimentos.
Durante varias décadas la
FDA (Food and Drug Administration, en español: Administración de Drogas
y Alimentos), la AMA (American Medical Association, en español:
Asociación Medica Americana), la ADA (Asociación Dietética Americana),
la Junta de Alimentos y Nutrición del Consejo Nacional de Ciencias de
Estados unidos, El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la OMS
(Organización Mundial de la Salud) y la OPS (Organización Panamericana
de la Salud), fuertemente influenciadas por la industria
médico-farmacéutica-alimenticia, sostuvieron reiteradamente la una dieta
compuesta de alimentos industrializados, siempre y cuando sea
equilibrada y variada, suministra las cantidades y proporciones óptimas
de nutrientes para permitir sin complementos alimenticios, mantener un
elevado nivel de salud física y mental y que si uno se enferma poco o
nada tiene que ver la alimentación y para curarlo existe la medicina
alópata. Michael Janson.
The Vitamin Revolution in Health Care. 1996.
Sin embargo, la realidad es
distinta, la calidad nutritiva de los alimentos ha sido severamente
degradada, despojándolos de valiosos nutrientes, supliéndolos con
sustancias químicas artificiales que permiten conservarlos más tiempo en
anaquel y modificar sus cualidades para engañar a los sentidos,
mecanismos cuyo único fin es garantizar las ganancias de productores y
comerciantes más no la salud del consumidor, veamos algunos ejemplos:
-
Hasta la década de los 40s, los agricultores
restituían a la tierra de cultivo sus nutrientes esenciales con
estiércol y la rotación de las cosechas. Método que funcionó durante
miles de años. Sin embargo, pasada la segunda Guerra Mundial la
industria química productora de nitratos y fosfatos para explosivos,
se quedó con grandes excedentes y buscando nuevos mercados
inventaron los fertilizantes NPK ofreciéndolos a precios tan bajos
que dejaron fuera de competencia a los métodos tradicionales. Para
1960 prácticamente todos los productores americanos dependían ya de
los fertilizantes NPK. Con Nitrógeno, Fósforo y Potasio, aunque
débiles, los vegetales crecen frondosos y con buen aspecto, pero
pobres o carentes de muchos otros elementos minerales como selenio,
cromo, calcio magnesio, hierro, cobre, yodo, molibdeno, cinc,
cobalto, boro, vanadio y tal vez otros más. El departamento de
Agricultura de Estados Unidos comparó el contenido de nutrientes
entre vegetales cultivados en suelos desgastados, abonados con
fertilizantes NPK y vegetales cultivados con métodos tradicionales y
estiércol, encontrando una gran diferencia. Citando un solo ejemplo,
se encontró que el jitomate cultivado con fertilizantes NPK contiene
2 miligramos, mientras que el cultivado con métodos orgánicos
contiene 2000 miligramos de magnesio. Si tomamos en cuenta que los
más de 10 mil beneficiosos fitoquímicos que contienen los jitomates
y otros vegetales orgánicos han sido reducidos a su mínima expresión
en los cultivos modernos, podemos comprender el cuantioso fraude
nutrimental que estamos padeciendo.
-
Los vegetales pueden crecer y tener una buena
apariencia, pero sus defensas contra microorganismos e insectos son
seriamente debilitadas por lo que tienen que ser rociados con
antibióticos, pesticidas e insecticidas contaminando los primeros
eslabones de la cadena alimentaria de sustancias tóxicas difíciles
de eliminar.
-
Otro paso empobrecedor se da al levantar las
cosechas antes de madurar impidiéndoles obtener su máxima capacidad
de nutrientes.
-
Consecuentemente, a los animales se les cría en
condiciones de hacinamiento, se les alimenta con productos
empobrecidos y contaminados, crecen enfermos y débiles, se les
aplica hormonas y antibióticos para combatir las enfermedades y
hacerlos crecer y engordar más rápido. El resultado es un alimento
de origen animal bajo en nutrientes y rebosante en grasas, hormonas,
antibióticos y muchas otras toxinas.
-
Alimentos vegetales y animales de muy mala
calidad son luego transportados y almacenados durante mucho tiempo,
su conservación requiere sean nuevamente impregnados de repelentes
contra microorganismos, hongos, insectos y otras sustancias para
retardar la maduración, fermentación y putrefacción.
-
Algunos de esos alimentos son ofrecidos
directamente al consumidor como alimentos naturales. Otros prosiguen
su camino de industrialización: se trituran, pasteurizan, refinan,
decoloran, deodorizan, texturizan, saborizan, ablandan e hidrogenan;
se les quitan muchas de las sustancias naturales que les quedan,
sustituyéndolas por otras artificiales.
-
Después según el caso, se les agregan más
conservadores, antibióticos, colorantes, suavizantes, espesantes,
tenso-activantes, texturizantes, ácidos grasos hidrogenados,
potenciadores de sabor, grasas vegetales hidrogenadas o aceites
parcialmente hidrogenados.
-
Finalmente habiendo burlado el control de calidad
de la naturaleza, despojando a los alimentos naturales de la mayoría
de nutrientes, siendo sustituidos con numerosas sustancias
artificiales, muchas de ellas bastante tóxicas, los fabricantes de
alimentos nos salen cínicamente con el cuento de que enriquecen los
alimentos y fabrican algunos especialmente beneficiosos para el
corazón; el producto final es una maravilla de la ciencia y
tecnología de los alimentos: un comestible sintético
completamente artificial y distinto al que ofrece la naturaleza.
-
Por último, ese sucedáneo de comida es etiquetado
como: Enriquecido, Light, Dietético, Beneficioso para el Corazón
etc.
Ahora analizaremos tres
ejemplos que simbolizan la máxima expresión de la industria alimentaria:
azúcar, harinas y aceites vegetales refinados, productos
que ocupan el primer lugar de consumo en todo el mundo.
1. Azúcar blanca.
Prototipo de la industria alimentaria moderna. En el proceso de
producción y refinado se depura de todos aquellos elementos que pueden
sufrir descomposición, sin quitarle su función principal de endulzar. Se
eliminan miles de nutrientes, fibras y fotoquímicos que tiene la caña;
sus carbohidratos complejos son convertidos en azucares simples que en
el cuerpo humano funcionan como anti-nutrientes.
2. Harina blanca.
Los granos de trigo son igualmente despojados de más de 25 nutrientes
esenciales, cientos de fitoquímicos, fibras y adicionados de
blanqueadores y conservadores.
3. Aceites y grasas vegetales.
A las semillas oleaginosas de por sí empobrecidas, se les somete a un
complicado proceso de prensado y refinamiento a más de 200 grados
centígrados, temperatura que transforma sus isómeros de ácidos grasos de
su configuración cis-cis natural a otra cis-trans artificial y dañina;
se eliminan proteínas, vitaminas, minerales, lecitina, pigmentos,
antioxidantes, gomas, fibras y muchas otras sustancias naturales; luego
se hidrogenan con catalizadores a altas temperaturas que además de
continuar con el proceso de formación de ácidos grasos trans, agrega
moléculas de hidrógeno que destruyen sus dobles ligaduras, saturándolos
y transformando sus estructuras a isómeros que no existen en la
naturaleza. El resultado: un translucido, inodoro, duradero y barato
aceite, margarina o manteca vegetal “sin colesterol”.
Luego estos tres productos
refinados, azúcar, harina y grasas vegetales, son utilizados como
ingredientes principales de la mayoría de los alimentos que hoy en día
conforman los platillos de la mayoría de la gente en todo el mundo.
Citemos ahora dos ejemplos de
alimentos confeccionados con esos ingredientes altamente procesados:
pan enriquecido y quesos bajos en grasa o sin colesterol
o con omegas 3, rotulados como benéficos para el
corazón.
Para elaborar lo que llaman
pan enriquecido, se utiliza harina de trigo cultivado en suelos
pobres fertilizados con NPK y añadida de químicos pesticidas,
insecticidas etc., la cual es sometida a un proceso de refinación con el
que se elimina el germen, el salvado y otras partículas que contienen la
mayoría de sus elementos nutritivos, se le agrega azúcar blanca, grasa
vegetal refinada y parcialmente hidrogenada, sucedáneos de mantequilla y
huevo, saborizantes, colorantes y conservadores, levaduras a veces
naturales, a veces artificiales, finalmente se enriquece con dos o tres
vitaminas del complejo B y hierro en cantidades mínimas justas para
evitar enfermedades carenciales como beri-beri, pelagra y anemia.
A ese pan le llaman enriquecido.
Para elaborar quesos
dietéticas y saludables bajos en grasas y colesterol o añadidos de
grasas vegetales, se utiliza leche de vacas mal alimentadas y enfermas
tratadas con hormonas y antibióticos, que luego durante su pasterización
pierde todas sus vitaminas sensibles al calor y después es despojada de
su grasa natural rica en ácido butírico, otras sustancias y vitaminas
liposolubles. A esa leche refinada se le agrega aceite vegetal
parcialmente hidrogenado plagado de ácidos grasos trans o
artificialmente saturados, colorantes, saborizantes y fibras sintéticas
texturizantes que le proporcionan mayor cuerpo y consistencia, al tiempo
que permite obtener una mayor producción que con los métodos de cuajado
y fermentación tradicional. Y listo, tenemos un queso con grasas
vegetales, sin colesterol y con un logotipo que sugiere beneficiosos
para el corazón, cuando se ha demostrado que los aceites vegetales
artificialmente hidrogenados, con ácidos grasos de configuración trans
son más perjudiciales para el corazón, que los ácidos grasos y el
colesterol natural de la leche.
Despojo de nutrientes y añadido
de numerosos aditivos químicos extraños a la naturaleza, son las
variables-constantes presentes en la mayoría de los alimentos
industrializados que componen la denominada dieta de la civilización
occidental, adoptada por la mayoría de los habitantes del planeta.
Dieta pobre en casi todo, menos en calorías provenientes de
carbohidratos y grasas refinados, causa principal-subyacente del
sobrepeso y de todos los trastornos crónico-degenerativos. ¿Cómo podría
una alimentación así conservar la salud de la gente?
Y aun cuando utilizáramos una
dieta balanceada, variada y de alimentos naturales, integrales y sin
industrializar, los suelos pobres, la contaminación, el almacenamiento,
y la cocción, destruirían numerosos nutrientes. Infortunadamente, hoy en
día no existe dieta balanceada capaz de satisfacer ni siquiera las
necesidades humanas promedio para mantener la salud promedio.
Earl Mindell and Hester Mundis. Vitamin Bible.
1985-1996. Michael Janson. The
Vitamin Revolution in Health Care. 1996.
El consumo de carbohidratos
refinados (azúcar y harina blancas) desquicia el sistema endocrino
(empezando por el eje insulina-glucagón), inmunológico y eicosanoideo,
provoca glucopatías como hipoglucemia y diabetes, glucosila las
proteínas de la sangre, corazón y piel, altera las propiedades
reológicas del fluido sanguíneo aumentando su acidez, colesterol,
lipoproteínas, viscosidad y tendencia a formar coágulos y placas de
ateroma; produce acumulación de grasa corporal, sobrepeso, obesidad,
estrías, celulitis y todo tipo de enfermedades crónico-degenerativas
especialmente diabetes, cardiopatías, cáncer, problemas
gastrointestinales y desordenes hormonales.
Por su parte los aceites y
grasas industrializadas con su alto contenido de ácidos grasos
hidrogenados, ácidos grasos de configuración cis-trans y deficiencia de
antioxidantes, inducen y refuerzan los mismos desordenes
químico-patológicos de los hidratos de carbono refinados, siendo en
asociación con aquellos, la causa principal y subyacente de la pandemia
de daños degenerativos que padecemos actualmente.
Como es imposible enumerar y
explicar en un solo artículo los desastrosos efectos que los alimentos
industrializados producen en la estética, salud, calidad y esperanza de
vida, en su debido orden y momento iremos explicando por pasos los
distintos aspectos y puntos importantes de esta problemática, así como
las soluciones propuestas por los investigadores.
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