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PERSPECTIVAS TERAPÉUTICAS DE LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

Y LOS ANTIOXIDANTES

Diversas aplicaciones en problemas de la piel

Monografía elaborada por:

Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado

En colaboración de la Cosmiatra Olga Lidia Pérez S.

ÍNDICE

1.- Introducción.

2.- Justificación.

3.- Planteamiento del problema.

4.- Pregunta.

5.- Hipótesis.

6.- Antecedentes.

7.- Marco teórico.

8.- Conclusiones.

9.- Propuesta terapéutica.

10.- Bibliografía.

 

Abreviaturas utilizadas en esta tesina:

Ácido araquidónico = AA

Ácidos grasos trans = AGTs

Ácido linoleico = AL

Ácido alfa linolénico = AAL

Ácido gamma linolénico = AGL

Ácidos grasos poliinsaturados = AGP

Ácido eicosapentaenoico = AEP

Prostaglandinas = PGs

Radicales libres = RL

 

1.- INTRODUCCIÓN

 

La investigación en el campo de la nutriología ha abierto nuevas fronteras en la prevención y tratamiento de las enfermedades degenerativas generalmente asociadas al envejecimiento. La acumulación de conocimientos cada vez más sofisticados nos permite hablar de una elevada tecnología nutricional capaz de mejorar la salud, la belleza, la calidad y la expectativa de vida de la población. 

 

Cada vez es más evidente que existen algunos nutrientes protectores que tienen enorme importancia para la salud. Ello se debe a que el desarrollo de diversas enfermedades se puede asociar al desequilibrio de eicosanoides y hormonas que produce una dieta a base de alimentos industrializados. En este sentido presentan un papel preponderante los ácidos grasos trans, los carbohidratos refinados y la insuficiencia de ácidos grasos esenciales, de una gran diversidad de micro nutrientes y de antioxidantes presentes en los alimentos procesados y refinados. 

 

Todos los tejidos del cuerpo humano, la piel, uñas, pelo, músculos, órganos internos, cerebro y hasta la estructura de los huesos se  hallan constituidos en su mayor parte por una gran diversidad de aminoácidos, ácidos grasos y numerosos nutrientes que deben ser obtenidos de los alimentos que componen nuestra dieta diariamente. Para mantener la salud se requieren más de setenta elementos nutritivos bien identificados y tal vez muchos otros aun no identificados. Los alimentos muy refinados como el azúcar o las grasas o aceites y un gran número de alimentos industrializados nos proporcionan solo uno o algunos pocos de esos elementos nutritivos. La forma en que habrá de sentirse uno así como el estado de salud, de vigor y de belleza de nuestros tejidos dependerá de  aquellas substancias que metemos a nuestro cuerpo diariamente tres veces o más veces al día. De la calidad equilibrio y cantidad de lo que ingerimos dependerá preponderantemente como lo muestran miles de estudios científicos el aspecto y lozanía de nuestra piel, uñas, cabello y ojos. 

 

Ahora que el periodo promedio de vida de los seres humanos se ha incrementado substancialmente y una gran mayoría de personas llegan a vivir hasta una edad avanzada en la cual se acelera el deterioro del organismo y en especial de la piel sobre todo por hábitos de vida poco saludables y una alimentación inadecuada, la demanda de conocimientos, sistemas, productos y servicios para el cuidado de la salud y de la belleza, se encuentra en pleno crecimiento. Lo que a su vez hace necesario la formación de profesionales bien preparados para la prestación de este servicio.

 

En este contexto es importante tomar en cuenta que la piel es realmente la ventana de nuestro universo interno y proporciona la clave acerca de la velocidad a la que se envejece y por ello como punto central de este trabajo parto de la base de la existencia de una conexión infranqueable entre el estado de nutrición, el estado de todo nuestro organismo y el estado de la piel. Por lo que no puede lograrse una piel bella a cualquier edad, pero en especial en la edad avanzada, si no se mantiene saludable el resto de todo el organismo por medio de una alimentación que aporte en cantidades óptimas todos los nutrientes requeridos, pero de una manera muy especial aquellos necesarios para mantener el equilibrio de eicosanoides y de hormonas y hábitos de vida saludables.

 

Se ha comprobado que el equilibrio de eicosanoides de las tres series conocidas, es indispensable para una piel sana y bella ya que los de las series UNO, derivados del ácido DHGL y los de la serie TRES derivados del EPA contribuyen a mantener la permeabilidad, la humedad, la circulación sanguínea, la renovación adecuada de los queratinocitos, la síntesis de queratina, colágeno, elastina y melanina, elementos necesarios para mantener las características de una piel sana y bella.

 

Ahora se sabe que para mantener el equilibrio de eicosanoides es vital limitar el consumo de hidratos de carbono, sobre todo de los refinados, mantener un consumo apropiado de proteínas, lo que permite equilibrar a las hormonas insulina y glucagón, y a su vez reducir el metabolismo del ácido araquidónico y la síntesis de eicosanoides de la serie DOS, mantener un aporte adecuado de ácidos grasos esenciales (AGEs) y de otros nutrientes necesarios para su metabolismo y de antioxidantes para su protección.

 

Por otra parte consideramos necesario resaltar el papel patológico que sobre la piel ejercen diversos aditivos alimenticios artificiales, creados por la industria alimentaria, como los ácidos grasos trans y los carbohidratos refinados, que si bien reditúan grandes beneficios económicos para los propietarios de las empresas del ramo, producen severos perjuicios en la salud del consumidor alterando su equilibrio eicosanoico y hormonal que acelera el envejecimiento del organismo y de una manera muy visible de la piel.

 

Así pues, proponemos que para lograr una piel saludable y bella es fundamental abastecer a nuestro organismo con suficientes ácidos grasos esenciales y sus derivados, así como de otros nutrientes necesarios para su metabolismo como zinc, selenio, silicio, vitaminas C, E, B-4, B-5, B-6, B-7, B-9 y B-10, con el propósito de restaurar el equilibrio de eicosanoides y hormonas para lograr una producción adecuada de queratina, colágeno, elastina, melanina y otras sustancias implicadas.

 

Así mismo consideramos importante reseñar brevemente la forma en que ha sido modificado el consumo de ácidos grasos por imposición de la industria alimentaria sobre el consumidor. Durante el siglo XX y especialmente a partir de los años 50s, se logró el desarrollo de revolucionarais técnicas para mejorar la extracción de aceites y procesamiento de grasas. Esas técnicas lograron incrementar sustancialmente el rendimiento en la extracción de aceites y su vida de anaquel. Los nuevos procedimientos permitieron obtener aceites y grasas industrializadas de buen aspecto y de buen sabor, olor y apariencia, y de mayor estabilidad ya que difícilmente se llegan a arranciar. Pero estos beneficios económicos para los propietarios de la industria aceitera implicaron un alto costo para la salud del consumidor, ya que el proceso de industrialización altera bioquímicamente la estructura original de los ácidos grasos esenciales AGEs. El calor de los procesos industriales, transforma la estructura de configuración cis biológicamente activa de los AGEs a otra estructura llamada trans, biológicamente inactiva AGTs.

 

Al principio no se investigó el efecto clínico de los AGTs en el organismo humano, sin embargo tras muchos años de investigación clínica se ha generado un  gran cúmulo de conocimientos científicos del efecto patológico de los AGTs en el cuerpo humano.

 

Ahora se sabe con gran certeza que los AGTs alteran la fluidez, la elasticidad y el funcionamiento de las membranas celulares, generan un peligroso desequilibrio entre las tres series de eicosanoides acelerando el deterioro celular lo que contribuye a una serie de patologías asociadas al envejecimiento de todo el organismo y especialmente de la piel.

 

También se ha podido comprobar que el aportar ya sea por medio de la dieta o de complementos alimenticios los AGEs de configuración cis o algunos de sus derivados contrarresta en gran medida el daño causado por los AGTs y puede tener un efecto terapéutico importante capaz de revertir el envejecimiento prematuro y de curar diversas afecciones de la piel, sobre todo cuando esta terapia se complementa con antioxidantes.

 

2.- JUSTIFICACIÓN

 

De acuerdo a la extensa investigación científica que se ha desarrollado en los últimos años, los AGEs, son un elemento crítico en la nutrición ya que son indispensables para la salud y no pueden ser sintetizados por el organismo del hombre, por lo que se ve obligado a obtenerlos de sus alimentos. Se ha establecido que el organismo tiene un requerimiento de AGEs de 5 gr. a  10 gr. diario  para que las células funcionen adecuadamente. (Barry Sears. “The Anti-Aging Zone”. 1999. Pág. 233). Los AGEs son indispensables para mantener en óptimas condiciones la fluidez, la permeabilidad y el funcionamiento de las membranas del citoplasma, de las mitocondrias y del núcleo de los 60 billones de células que componen el cuerpo humano.

 

Como es sabido los AGEs, ácidos grasos poliinsaturados de 18 carbonos deben obtenerse de la dieta ya que el organismo humano, no posee en su maquinaria bioquímica las enzimas necesarias para introducir, las dobles ligaduras en las posiciones del carbono número 3 para convertir ácidos grasos saturados en ácidos grasos poliinsaturados omega 3,  y en el carbono numero 6 para convertirlos en omega 6. Sin embargo, si posee las enzimas elongasas y desaturasas necesarias para convertir a estos ácidos grasos en sus derivados de 20 carbonos y más insaturados que son los precursores directos de las importantísimas y potentes sustancias llamadas eicosanoides, que son vitales para mantener el equilibrio orgánico y la salud de las células. Para que las enzimas mencionadas puedan utilizar como sustratos a los AGEs estos deben estar presentes como ya mencionamos en su configuración bioquímica cis. Porque si le proporcionamos a nuestras células AGTs en vez de cis, bloquearan a las enzimas elongasas y desaturasas dejándolas inactivas, impidiendo la consecuente síntesis de eicosanoides lo que altera gravemente la fluidez y la permeabilidad y funcionamiento de las membranas celulares.

 

3.- PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

 

El poder nutricional, terapéutico y patológico de los AGEs depende de su aporte y equilibrio por medio de la alimentación, de su acumulación como reservas esterificadas en las células y de la influencia que en su metabolismo representan diversos factores.

 

En ese contexto el principal problema nutricional surge cuando los consumidores creen que al comer los alimentos altamente procesados que actualmente se nos ofrecen, están satisfaciendo sus necesidades  de AGEs, y por no contar con la información apropiada no saben o no se dan cuenta que en vez de AGEs de configuración cis están consumiendo AGTs artificialmente modificados, que si bien son más estables en cuanto a su vida de anaquel, en el organismo humano funcionan como poderosas toxinas que deterioran y aceleran el envejecimiento de la piel, provocando la aparición  prematura de arrugas, líneas de expresión, manchas seniles  (lipofuscina), y otras alteraciones de la piel.

 

Por lo que se  puede plantear que el modelo actual de alimentación  es poco apropiado para mantener una piel sana y bella y es necesario utilizar complementos alimenticios que aporten los AGEs de configuración cis, para satisfacer las necesidades de las células de la piel, y mantener las características bioquímicas, físicas y estéticas de una piel sana.

 

4.- PREGUNTA

 

¿De que manera el aporte dietético de ácidos grasos, repercute para mejorar o deteriorar el metabolismo, la textura, la estética y el funcionamiento de una piel sana?

  

5.- HIPÓTESIS

 

Los AGTs presentes en los alimentos industrializados, desencadenan en el cuerpo humano reacciones tóxicas que aceleran el deterioro de la piel y causan o agravan padecimientos ya existentes. En contra partida los AGEs de configuración cis, presentes en los alimentos sin procesar, en complementos alimenticios o en cosméticos tópicos, son capaces de revertir ese  deterioro prematuro, y de producir valiosos efectos terapéuticos en diversos padecimientos cutáneos y retardar el envejecimiento cutáneo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6.- ANTECEDENTES

 

Un siglo de investigación - Sorprendentes y útiles descubrimientos.

 

La noción de la importancia de ciertas grasas para la salud de la piel data de 1877 tiempo en que el célebre dermatólogo británico Tilbury Fox escribió que nada podía reemplazar el aceite de hígado de bacalao en el tratamiento de eccema y algunos pruritos importantes y rebeldes. Tiempo después Hansen, pediatra de la Universidad de Minesota observó las semejanzas entre la deficiencia de ciertos ácidos grasos y el eccema caracterizado por rojez, hinchazón y descamación.

 

Sin embargo la historia que nos ocupa como una serie de acontecimientos y descubrimientos estrictamente científicos se  inició a principios del siglo XX y se encuentra entroncada con el desarrollo de dos investigaciones científicas aparentemente no relacionadas.

 

La primera investigación conducida por los bioquímicos, Evans, George y Mildred Burr, de la Universidad de Minnesota condujo al descubrimiento de los AGEs. En 1929 se informó por primera vez sobre su descubrimiento y como ya mencionamos se les denominó vitamina F. El segundo acontecimiento científico de gran relevancia llevó al hallazgo posterior de las prostaglandinas PGs y de otros compuestos relacionados, conocidos actualmente como mediadores lipídicos o eicosanoides.

 

En efecto, G. O. Burr Y M. M. Burr documentaron en 1929 el descubrimiento de una “enfermedad carencial” en ratas mantenidas con una dieta privada de grasas, cuyas consecuencias podían revertirse mediante la provisión de ácido linoleico AL y araquidónico AA. El síndrome fue clasificado como de deficiencia de AGEs y se caracterizó por: un importante deterioro de la piel y caída del cabello como si se tratase de un envejecimiento acelerado, fragilidad capilar, alteraciones en la reproducción, y la lactancia, degeneración de las vesículas seminales, atrofia tiroidea y adrenal, depósitos de colesterol en varios tejidos, hematuria, necrosis hemorrágica renal, etc.

 

Como ya mencionamos los mamíferos no poseen las enzimas necesarias para desaturar las posiciones de los carbonos 3 y 6 de los ácidos grasos y por lo tanto solo son capaces de sintetizar ácidos grasos como el palmitoleico omega 7 o el oleico que son omega 9, y poseen una sola doble ligadura. En el hombre el AL y el DHGL (con 2 o 3 dobles ligaduras respectivamente), deben obtenerse de fuentes vegetales, y el AA (con 4 dobles ligaduras), que no existe en los vegetales, debe sintetizarse a partir del linoleico obtenido con la dieta o ingerirse preformado en carnes rojas, huevos o lácteos.

 

Los orígenes científicos de las PGs se remontan también al mismo periodo que estamos considerando. En 1930, el ginecólogo de Nueva York Raphael Kurzrok y el farmacólogo Charles Lieb comunicaron que el semen humano podría provocar contracciones o relajación del útero humano. Poco tiempo después (1935), Maurice Goldbratt en Inglaterra Y Ulf Von Euler, en Karolinska Institutet de Estocolmo, Suecia, extendieron estos estudios y  comprobaron que una o más substancias del flujo seminal humano y los extractos de vesícula seminales de carnero no sólo estimulaban toda una gama de músculos lisos, sino que podían además afectar la presión arterial de los animales en los que se inyectaban. En el estudio que data de 1935, Von Euler sugirió el nombre de prostaglandina para uno de dichos factores responsables de las mencionadas acciones biológicas (el otro fue llamado vesiglandina), dado que se consideró como provenientes del tejido prostático.

 

Quince años después con el auspicio de Von Euler, Sune Bergström reanudó los esfuerzos de investigación en el Karolinska Institutet. En 1949 se comunicó que existen  más de 30 prostaglandinas diferentes.

 

Hacia finales de la década de los años 60s y tras numerosas investigaciones científicas que duraron más de diez años realizados por D. A. Van Dorp y colegas en el laboratorio Unilever de Holanda,  B. Samuelsson, Philip F. Beal, Gúnter S. Fonken, John E. Pike de los laboratorios Upjohn de EE. UU.; Alfred Weinheimer y Robert Spragin, de la Universidad de Oklahoma quedó bien establecido que los mediadores lipídicos agrupados bajo el nombre común de eicosanoides, son derivados de los AGEs de configuración cis, se descifró su estructura química, sus vías metabólicas, su papel como hormonas autocoides, su implicación en diversos procesos patológicos, así como terapéuticos, la influencia de otros nutrientes en su metabolismo, y la posibilidad de utilizar los conocimientos alcanzados para diseñar medicamentos alopáticos para tratar enfermedades inflamatorias y por último la posibilidad de influir mediante manipulaciones dietéticas en la formación y equilibrio de los diferentes eicosanoides.

 

Todos esos esfuerzos fueron premiados el 10 de diciembre de 1982 cuando el Rey Carl Gustav XVI de Suecia concedió el Premio Nóbel de Medicina a  Jonh  R. Vane, Sune Bergström y Bength Samuelsson por sus descubrimientos que permitieron comprender como los eicosanoides controlan virtualmente todos los aspectos de la fisiología humana. Irónicamente el científico que los descubrió inicialmente, Ulf von Euler, no recibió reconocimiento alguno en la concesión del Premio Nóbel.

 

Actualmente se han realizado y se siguen realizando decenas de miles de estudios científicos que incrementan cada vez más el conocimiento acerca de cómo y por que los AGEs y otros elementos nutritivos relacionados en su metabolismo son necesarios para la salud y la prevención y de su uso terapéutico en un sin número de padecimientos y del efecto tóxico y nocivo que los AGTs representan para el organismo humano. A continuación voy a realizar un balance de los conocimientos establecidos hasta ahora.

 

7.- MARCO TEÓRICO

 

LA PIEL

 

El aspecto de la piel suele verse como la primera indicación no sólo de juventud, si no también del estado general de salud. Como ya mencionamos la piel es una ventana hacia el mundo interno del cuerpo y proporciona la clave acerca de le velocidad con que se envejece. Durante la juventud, la piel es elástica, sonrosada y suave. Al envejecer empieza a adquirir un aspecto de cuero escamoso cubierto de manchas de color marrón y blanquecino. No se trata únicamente de preocupaciones cosméticas, sino que el estado de la piel es un indicador importante del ritmo de envejecimiento al cual se halla sometido el cuerpo.

 

La piel es el mayor sistema orgánico del cuerpo -representa aproximadamente entre el 10 y el 15 % de nuestro peso corporal- y es uno de los que trabaja más intensamente. Constituye la primera línea protectora y de defensa en un medio ambiente hostil, la piel ofrece una cobertura de protección a nuestros órganos internos. Trabaja junto con el sistema inmunitario para mantener alejados del cuerpo a los virus, las bacterias y otros patógenos perjudiciales. Además es fundamental para la producción y almacenamiento de la vitamina D. Asimismo la piel nos ayuda a regular la temperatura corporal y a conservar la sangre y otros fluidos corporales.

 

A diferencia de otros órganos del cuerpo, la piel se encuentra constantemente expuesta al medio ambiente. En consecuencia es el órgano que más aprisa empieza a mostrar signos de desgaste con el envejecimiento.

 

La piel está compuesta de dos capas: la externa o epidermis y la interna o dermis.

 

La epidermis se compone por una capa superior llamada stratum córneo o capa córnea, compuesta por células cutáneas muertas que tienen una singular composición de lipídica. A diferencia de la mayoría de las membranas celulares compuestas sobre todo por fosfolípidos, los lípidos cutáneos de la epidermis son principalmente cerámidas, ésteres cerosos y ésteres de colesterol. Estas células muertas también se hallan rodeadas de queratina (una proteína estructural), que impide que las células muertas se desprendan como escamas. La capa córnea proporciona una barrera extremadamente hidrofóbica ante el mundo exterior. Además, esa misma barrera impide la pérdida de humedad interna desde la piel hacia el exterior. Esta capa de células cutáneas muertas es una barrera protectora, pero se ve constantemente asaltada en la superficie de la piel por el uso y el desgaste.

 

El nivel inferior de la epidermis se compone de células cutáneas que se mueven hacia arriba para sustituir a las de la capa córnea que se han perdido. Todo este proceso, desde la síntesis de nuevas células cutáneas hasta que estas pasan a formar parte de la capa córnea, dura entre quince y treinta días.

 

La epidermis también contienen una serie de células llamadas melanocitos, estos son los causantes de la liberación de melanina, el compuesto responsable del bronceado y la protección de la piel contra la radiación ultra violeta (UV). A medida que los melanocitos disminuyen con la edad también disminuye la protección contra la radiación UV. Eso conduce a la aparición de manchas causadas por la edad, que son la acumulación de proteínas ínter vinculadas con enlaces cruzados y grasas catalizadas por la radicación UV que luego forman la acumulación del pigmento lipofuscina, debido a la ausencia de suficiente melanina que proteja a la piel. Del mismo modo el encanecimiento del cabello también viene causado por una disminución en el número de melanocitos que hay dentro de los folículos de pelo. La hormona estimuladora del melanocito (MSH) controla el número de estos melanocitos. Para la liberación de MSH desde la hipófisis  requiere la intervención de AMP cíclico. Así pues la aparición de manchas cutáneas y el encanecimiento del cabello constituyen indicadores visibles de los niveles de que los niveles de AMP cíclico se encuentran bajos en la hipófisis por lo que la MSH tiene dificultad para ser liberada a la corriente sanguínea. Recordemos que los niveles de AMP cíclico en la hipófisis son recargados por lo eicosanoides de las series UNO y TRES por lo que al incrementarse el metabolismo del ácido araquidónico y la producción de eicosanoides de la serie DOS y reducirse en consecuencia la producción de los eicosanoides de las series UNO y TRES disminuye el AMPc y la MSH y a su vez la producción de melanina protectora.

 

Por debajo de la epidermis se encuentra la dermis, donde las células vivas son procesadas de una forma permanente. A diferencia de la epidermis, la dermis es rica en capilares que aportan los nutrientes frescos y el oxigeno necesarios para el crecimiento permanente de nuevas células cutáneas. El número de estos capilares disminuye con la edad, lo que da lugar a la aparición de una piel pálida, la disminución en el flujo de nutrientes y en la eliminación de desechos, y también una disminución en la regulación de la temperatura para controlar el exceso de calor corporal. La falta de la regulación de la temperatura se ve agravada por un menor número de glándulas sudoríparas, lo que dificulta disipar el calor del cuerpo.

 

No obstante buena parte del envejecimiento de la piel supone cambios estructurales en la dermis y, en particular, de las proteínas estructurales que mantienen su flexibilidad (colágeno y elastina). La piel arrugada es una combinación de la reducción en la síntesis del colágeno, unida a una intervinculación de las fibras colágenas causadas por los radicales libres. Eso también ocurre en las fibras de elastina lo que genera una falta de elasticidad en la piel. Buena parte del daño causado por los radicales libres se debe a la disminución de melanocitos y a la correspondiente falta de secreción de melanina que protege contra el daño oxidativo causado por el sol. Cada uno de estos efectos se puede contrarrestar positivamente siguiendo un adecuado plan de nutrición. Para lo cual se recomienda con una dieta compuesta de alimentos ricos en AGEs, libre de AGTs y rica en micronutrientes y antioxidantes.

 

Debajo de la piel se asienta una capa subcutánea de tejido graso que separa la piel de los músculos y de los huesos. La dermis está hecha básicamente de colágeno, el tejido que ofrece el andamiaje que soporta la capa externa de las células que forman la epidermis. Las células cutáneas llamadas fibroblastos se reproducen intensamente para renovar las capas exteriores que se pierden en forma constante al entrar en contacto con el medio ambiente. Pero a medida que se envejece el índice de renovación celular se reduce a casi un 50 %. 

 

Hay diversos factores que hacen envejecer a la piel; uno de los motivos principales por los que la piel comienza a aparecer más vieja al llegar a los cuarenta es un declive espectacular en la producción de colágeno. Al disminuir la capa inferior de colágeno, la capa superior de la piel empieza a agrietarse.

 

Al envejecer, no producimos células tan rápido o eficazmente como cuando somos jóvenes. La epidermis contiene células maduras que están listas para mudar y debajo ha células nuevas esperando para reemplazarlas. Sin embargo, cuanto más envejecemos, más tiempo tardan estas células nuevas en sustituir a las viejas y éstas quedan expuestas. Por este motivo la piel vieja si no se cuida bien puede tener un aspecto apagado y tenue.

 

Al envejecer, la piel también se vuelve seca por que perdemos células que ayudan a conservar la hidratación de la piel; de hecho, la piel pierde un 30 % de su contenido en agua. Las células jóvenes son grandes y robustas; las viejas son secas y marchitas.

 

La mayoría del daño causado a la piel, como las llamadas líneas de la sonrisa, las patas de gallo y las arrugas, se deben a la exposición de rayos ultravioletas (UV) que produce el sol o al fotoenvejecimiento.

 

El daño de la luz UV se acumula con el tiempo en forma de líneas finas, arrugas, cambios plausibles en el tono y el color de la piel. Incluso si no se toma el sol, los rayos UV también alcanzan la piel en la sombra.

 

Hay dos tipos de rayos UV: los UVA y los UVB. Ambos estimulan la formación de radicales libres en la piel, lo cual puede causar daño tanto fuera como dentro del cuerpo.

 

A los rayos UVB se les suele llamar los rayos “quemadores” por que pueden enrojecer la piel y causar dolor e inflamación.

 

Los rayos UVA no suelen causar un daño perceptible como enrojecer la epidermis, la capa externa de la piel. Los rayos UVA más bien infligen el daño lesionando las células de la epidermis y de la capa subcutánea de la grasa que se encuentra debajo de la capa externa. Ello causa el tipo de lesión oculta que se muestra al cabo de unos años como líneas y arrugas e incluso en algunas ocasiones como cánceres de piel.

 

La red de defensa antioxidante natural de nuestro cuerpo desactiva algunos radicales libres antes de que puedan causar daño, pero los niveles de antioxidantes disminuyen con la edad. Para agravar el problema, distintas pruebas realizadas han demostrado que incluso una pequeña cantidad de UV -ni la más mínima para que puedan enrojecer la piel- provoca una caída en picada en los niveles de antioxidantes. En otras palabras, cada vez que el rostro se expone al sol, se priva a la piel de los antioxidantes que la protegen, la mantienen sana y juvenil.

 

La exposición a los rayos UV es la causa principal de cáncer de piel. En Estados Unidos se han diagnosticado un millón de casos nuevos de cáncer de piel. Llevar un bloqueador o una pantalla solar nos ayudará a protegernos contra el daño de los UV, pero es importante tener en cuenta que la mayoría de las pantallas solares no detienen completamente los rayos UVA. Si bien pueden proteger contra los UVB los rayos quemadores, los rayos UVA que no queman siguen dañando tu piel. Si se permanece al aire libre largas horas en las máximas horas solares, de las 10 de la mañana a las 3 de la tarde, lo más indicado es llevar un gorro y permanecer en la sombra el máximo de tiempo posible.

 

Como ya se sabe, las pantallas solares se calibran por el factor de protección solar (FPS). Un factor de protección del 15 significa que si normalmente una persona necesita 10 minutos para quemarse, con un FPS del 15, esta puede permanecer en el sol un tiempo 15 veces superior sin quemarse. Se debería llevar una pantalla solar con un FPS que sea como mínimo del 15. Se recomienda aplicar cualquier pantalla solar -o cualquier producto para el cuidado de la piel- antes, en una región pequeña de la piel en la parte superior del brazo. Cubrir la zona con una tirita y dejarla puesta 24 horas. Si no hay ningún signo de irritación, se puede utilizar en otras partes del cuerpo. El mejor modo de conservar una piel joven y sana es protegiéndola del sol. Así mismo, hay muchos productos nuevos que también pueden ayudar a controlar el envejecimiento de la piel y a recuperar algunas de las propiedades importantes que el tiempo y la naturaleza se han llevado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTRÉS OXIDATIVO

 

Alteración del balance oxidante / antioxidante en la piel

 

Los RL, incluyendo las especies reactivas derivadas del oxigeno molecular se producen en las células como subproductos de la oxidación. La mitocondria, el corpúsculo subcelular principal consumidor de oxigeno, juega un papel importante en la producción de estos derivados intermediarios activos que se generan en la reducción del oxigeno a agua por la citocromo c oxidasa para producir energía. Las células han desarrollado mecanismos de defensa para contrarrestar el efecto lesivo de estos radicales, pero en casos una generación incrementada de radicales libres o de una escasez de antioxidantes, se produce una intoxicación masiva o continuada, y los sistemas  celulares de defensa pueden ser superados, lo que condiciona una situación conocida como estrés oxidativo.

 

En circunstancias extremas la agresión oxidativa puede llegar a ocasionar la muerte celular, que va precedida por perdida de equivalentes de glutatión, una marcada oxidación de los grupos tólicos de las proteínas y la peroxidación de los lípidos membrana. La exposición prolongada a dosis de xenobióticos aparentemente no citotóxicos, puede causar modificación genómica y lesión en el DNA. Así pues, el estrés oxidativo juega un papel importante en los diversos estadios de la intoxicación y la carcinogénesis. El Hígado es el sitio principal para la captación y metabolismo de xenobióticos, convirtiéndolos en metabolitos activos, inactivos y a veces tóxicos. En la mayoría de los casos los xenobióticos son biotransformados en el hígado a intermediarios reactivos que son los principales responsables de la hepatotoxicidad. En el proceso de biotransformación por el sistema microsómico de función mixta dependiente del citocromo P-450 se generan, por una parte radicales 2libres derivados del xenobiótico, y por otra, especies activas del oxigeno, H2O2 y Oderivadas del oxigeno molecular. El H2O2 y Opueden a su vez reaccionar en presencia de metales (reacción de Fenton) y dar lugar a especies de oxigeno más tóxicas como HO y Oxigeno Singlete con una elevada reactividad frente a las macromoléculas celulares. En la actualidad la generación excesiva de especies reactivas de oxigeno se reconocer como una de las causas fisiopatológicas de la mayoría de las enfermedades de la piel. Se ha determinado que los factores que pueden originar o incrementar el estrés oxidativo son una alimentación excesiva en hidratos de carbono sobre todo cuando estos son refinados, el consumo de grasas vegetales procesadas como es el caso de los aceites comerciales, las margarinas, mayonesas, aderezos y todo tipo de alimentos que contengan este tipo de grasas como ingredientes, el consumo excesivo de calorías independientemente de la fuente, el consumo insuficiente de micronutrientes especialmente de vitaminas, minerales y otros fitonutrientes con propiedades antioxidantes. Y desde luego todos estos factores contribuyen a lesionar, a enfermar y a acelerar el envejecimiento de la piel.

 

RADICALES LIBRES Y ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS

 

Como es sabido, los AGP, constituyen el blanco preferencial de los RL, los cuales alteran estas biomoléculas generando una reacción en cadena o de lipoperoxidación. Las estructuras particularmente afectadas son las membranas celulares y las lipoproteínas. Algunas células poseen un contenido mayor de AGP y por lo tanto son más vulnerables al daño por estrés oxidativo inducido por los RL. Tal es el caso de las diversas células que componen la piel, el sistema nervioso y el sistema inmunológico. Como contra partida y para proteger su contenido en AGP, las mimas poseen una mayor concentración de vitamina E que otras células del organismo con la finalidad de protegerse de la acción oxidativa de los RL. En la revisión que aquí se presenta se analiza la importancia que poseen los AGP de configuración cis, los antioxidantes y los eicosanoides en la actividad y el mantenimiento saludable de los tejidos mencionados.

 

LÍPIDOS

 

De todos los órganos del cuerpo humano, la médula espinal y el cerebro son los que contienen un mayor porcentaje de lípidos. Después de esos dos órganos, la piel concentra en sus células el mayor contenido de grasa lo que la hace muy sensible al aporte alimentario de ácidos grasos, a la acción de radicales libres y a diversos factores nutricionales que tienen que ver con el metabolismo de los lípidos.

 

Para una mayor comprensión del tema explicaré a continuación que son los lípidos (grasas).

 

Los lípidos son un grupo de sustancias heterogéneas, cuya característica común, es ser insolubles en agua y solubles en solventes no polares, como el éter, cloroformo y benceno. Por lo tanto, los lípidos incluyen las grasas, aceites, aceites esenciales (terpenos), esteroides, esteroles, fosfolípidos, esfingolipidos, vitaminas liposolubles, carotenoides, flavonoides,  ceras y compuestos relacionados.

 

Los lípidos son constituyentes importantes de la dieta, no solo por su valor energético, sino también por el contenido de vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales, presentes en la grasa de los alimentos naturales.

 

IMPORTANCIA BIO-MEDICA DE LOS LÍPIDOS

 

En el cuerpo, la grasa sirve como una fuente directa y eficiente de energía potencial, cuando se almacena en el tejido adiposo, el cual cumple funciones muy importantes y no solo la de almacenamiento de energía, ya que por ejemplo el tejido adiposo pardo cumple funciones de termorregulación y eliminación de excedentes de energía y el tejido adiposo en general realiza funciones endocrinas generando cantidades importantes de estrógenos; también sirve como aislante térmico en los tejidos subcutáneos y alrededor de ciertos órganos, los lípidos no polares actúan como aislantes eléctricos para permitir la propagación rápida de las ondas de despolarización a lo largo de los nervios mielinizados. El contenido de grasa en el tejido nervioso es particularmente alto. Las combinaciones de grasa y proteína (lipoproteínas) son importantes constituyentes celulares y se encuentran en la membrana celular y en las mitocondrias citoplásmicas; también sirven como medio para el transporte de lípidos en la sangre. El conocimiento de la bioquímica de los lípidos es importante para la comprensión de las áreas biomédicas de interés actual, como obesidad, ateroesclerosis y diversas funciones de los ácidos grasos poliinsaturados, en todas las células del organismo, especialmente en las células epiteliales. Otro aspecto importante de  actualidad se deriva de su papel como precursores de los eicosanoides y su importancia en la nutrición, la enfermedad, la salud y la belleza. 

  

CLASIFICACIÓN DE LOS LÍPIDOS

 

Lípidos simples: grasas y ceras.

 

Lípidos complejos: fosfolípidos, glicerofosfolípidos, esfingofosfolípidos, glucolípidos, glucoesfingolípidos.

 

Lípidos precursores y derivados: ácidos grasos, glicerol, esteroides, alcoholes adicionales al esterol, esteroles, aldehídos, cuerpos cetónicos, hidrocarburos, vitaminas liposolubles y hormonas.  

 

LOS ÁCIDOS GRASOS

 

Los ácidos grasos son cadenas que pueden contener desde cuatro hasta alrededor de cien átomos de carbono, asociados a átomos de hidrógeno que suelen ocupar todas o casi todas las valencias libres. Los ácidos grasos suelen encontrarse formando parte de otros lípidos, si bien aparecen también en pequeñas cantidades en forma libre. El número de átomos de carbono puede ser muy variado, desde cuatro carbonos del ácido butírico hasta ochenta del ácido micólico. Dentro de la enorme variedad de ácidos grasos, existentes en la naturaleza los más abundantes, que son los de cadena lineal con número par de átomos de carbono entre doce y veinticuatro. El número de átomos de carbono determina varias de las propiedades físicas y químicas de los ácidos grasos. Así mientras que los de cadena larga muestran una solubilidad típica de lípidos, a medida que disminuye el número de átomos de carbono la molécula aumenta su solubilidad en el agua. Del mismo modo los puntos de fusión y ebullición aumentan paralelamente al número de carbonos de manera que, por ejemplo, los de cadena corta se encuentran en estado líquido a temperatura ambiente, mientras que los de cadena larga se hallan en estado sólido. Además de por la longitud de la cadena, el punto de fusión de los ácidos grasos viene determinado también por su grado de instauración y por la presencia de ramificaciones en la cadena, de forma que los insaturados y los ramificados tienen un punto de fusión inferior al de los saturados y los lineales respectivos (con el mismo número de carbonos que aquellos), ya que las cadenas lineales y sin giros en su molécula permiten un mejor empaquetamiento entre si.

 

Algunos ácidos grasos pueden contener dobles ligaduras resultantes de la eliminación de dos átomos de hidrógeno. Esas dobles ligaduras pueden adoptar dos configuraciones diferentes: el doble enlace trans distorsiona ligeramente la estructura de la cadena. El doble enlace cis sin embargo determina un marcado giro o desviación del eje longitudinal de la molécula.

 

 

La configuración del doble enlace repercute sensiblemente en las propiedades físicas del ácido graso. Así por ejemplo el punto de fusión del ácido elaídico con 18 carbonos y con un enlace de configuración trans es muy superior al del ácido oleico de 18 carbonos y con un enlace de configuración cis. En la naturaleza a diferencia de lo que ocurre en los procesos de síntesis química no enzimática (procesos industriales), los ácidos grasos insaturados adoptan preferentemente la configuración cis, por lo que en todos los alimentos naturales a excepción de algunas carnes rojas los ácidos grasos se encuentran en su forma cis.

 

En el organismo los ácidos grasos suelen encontrarse esterificados (asociados) con moléculas de colesterol y  de alcohol glicerol formando triglicéridos, ésteres de colesterol o fosfolípidos. Los ácidos grasos forman parte estructural muy activa en todas las células del organismo humano. En las membranas del citoplasma, de las mitocondrias, del retículo endoplasmico y del núcleo existe una matriz lipídica formada por esteres de colesterol y fosfolípidos que además de dar estructura a la envoltura de las células realizan otras funciones muy importantes entre ellas la de mantener la permeabilidad selectiva de las membranas y liberados ante ciertos estímulos por las fosfolipasas se utilizan como precursores de los eicosanoides.

 

LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

 

Estrictamente hablando existen solamente dos ácidos grasos esenciales que se distinguen por tener 18 átomos de carbono y dos dobles ligaduras de configuración cis; en el ácido AL a partir del carbono omega 6 y en el AAL a partir del carbono omega 3. Estos dos ácidos grasos funcionan como cabeza de fila de dos familias de numerosos ácidos grasos, llamadas omega 3 y omega 6.

 

A partir del ácido linoleico se pueden sintetizar por ejemplo los ácidos eicosanoicos (de 20 carbonos), araquidónico AA y DHGL, del ácido alfalinolénico se pueden sintetizar el ácido docosahexaenoico DHA y otro ácido eicosanoico llamado eicosapentaenoico EPA.

 

 

Utilizando el DHGL como materia prima se sintetizan los eicosanoides de la serie UNO, del AA se sintetizan los eicosanoides serie DOS y a partir del EPA se sintetizan los eicosanoides de la serie TRES.

 

n                  Los AGEs cis son indispensables para mantener la fluidez, elasticidad, permeabilidad y funcionamiento de las membranas celulares.

n                   

n                  Y también son necesarios para la elaboración de Eicosanoides, sustancias sumamente potentes y necesarias para que los 60 billones de células se adapten a su entorno y puedan vivir en armonía.

 

EICOSANOIDES

 

Los eicosanoides son substancias sumamente poderosas, lábiles y efímeras que se producen en las membranas de todas las células del organismo como derivados de los ácidos eicosanoicos (ácidos grasos de 20 carbonos) derivados a su vez de los ácidos grasos esenciales.

 

Actualmente se conocen más de 100 eicosanoides diferentes que se clasifican en tres series simplemente denominadas series UNO, DOS y TRES.

 

Los eicosanoides son algo así como las palabras bioquímicas con que se comunican las células entre si para mantenerse en armonía y adaptarse a las cambiantes situaciones de su micro entorno. Para lograr la armonía celular debe mantenerse el equilibrio adecuado entre las tres series de eicosanoides. Si se altera ese equilibrio se rompe la armonía, disminuyen los niveles de AMPc y ADPc y se incrementan las concentraciones de iones de calcio perturbando por completo la transmisión de los mensajes hormonales perturbando sus niveles y la respuesta celular. Eso altera la producción de una gran diversidad de hormonas y otras substancias muy importantes para la salud y acelera el deterioro característico del envejecimiento cutáneo.

 

El desequilibrio de eicosanoides conduce a una comunicación errónea y a desequilibrar nuestros niveles hormonales. 

 

Los ácidos eicosanoicos pueden utilizarse en dos diferentes rutas metabólicas al entrar como sustratos de las enzimas cicloxigenasas y lipoxigenasas para producir diversos eicosanoides. A partir del  DHGL se sintetizan los eicosanoides de la serie UNO del AA los de la serie DOS y del EPA los de la serie TRES.

 

Las cicloxigenasas producen Eicosanoides del metabolismo cíclico:

 

n PGH (Endoperoxidos)

n PGs (Prostaglandinas)

n PGI (Prostaciclinas)

n TXs (Tromboxanos)

n MDA (Malondialdehido)

n LGs (Levuglandinas)

n Acidos HHT

 

Las lipoxigenasas producen Eicosanoides del metabolismo lineal:

 

n LTs. (Leucotrienos).

n LXs. (Lipoxinas, Lipoxenos).

n H.EPETE. (Hidroperoxieicosatrienoico)

n 12-HETE. (Hidroxieicosatrienoicos)

 

DESCRIPCIÓN DE LOS MECANISMOS DE ACCIÓN DE LOS EICOSANOIDES

 

n Estos compuestos autocoides derivados de los ácidos grasos esenciales de configuración cis, se forman en el interior de las células y son captados por las células vecinas.

n   Adheridos a receptores especiales transmiten su mensaje mediante segundos mensajeros.

 

SEGUNDOS MENSAJEROS

 

n Los eicosanoides comunican su mensaje a las células vecinas mediante mensajeros secundarios que se producen al actuar sobre receptores específicos.

n El más importante es el AMPc, pero también utilizan el GMPc, Inositol Trifosfato (IP3) y el Diacilglicerol (DAG).

n Otra manera de comunicar sus mensajes es modificando los niveles de calcio en el citoplasma de las células.

n Los eicosanoides de la serie DOS incrementan los niveles de calcio libre y disminuyen el AMPc, los de las series UNO y TRES incrementan los de AMPc y disminuyen los niveles de calcio libre.

n Los eicosanoides de la serie DOS derivados del A. A. aumenta el calcio libre endocelular, reduce el AMPc endocelular, lo cual a su vez produce un efecto proagregante plaquetario, protrombosis, vasoconstrición, hipertensión arterial, anticitoprotección, proaterogénesis, broncoconstricció, antidiuresis, menor perfisión tisular, incremento en la viscosidad sanguínea y en los niveles de insulina y cortisol y liberación de catecolaminas.

n Los eicosanoides de las series UNO y TRES, disminuyen el calcio libre, aumentan el AMPc, y producen un efecto antiagregante y desagregante plaquetario, antitrombósis, vasodilatación, hipotensión arterial, citoprotección, profibrinólisis por activación del plasminógeno, estimula el catabolismo del colesterol, antiaterogénesis, antiperistalsis intestinal, mayor perfisión tisular, inhibe la proliferación de la íntima del músculo liso vacular, libera catecolaminas e inhibe la los niveles de insulina y cortisol.

n Los Eicosanoides DOS deprimen el sistema inmunológico, incrementan el riesgo de cáncer enfermedades cardiacas, artritis y aceleran el envejecimiento.

n Los Eicosanoides UNO y TRES potencian el sistema inmune, disminuyen el riesgo de enfermedades degenerativas y retrasan el envejecimiento.

n Los niveles de AMPc generados por los eicosanoides de las series UNO y TRES determinan una correcta recepción y traducción de los mensajes hormonales.

n A la vez funcionan como un recordatorio enviado para asegurarse de que se necesitan menos hormonas endocrinas para transmitir correctamente su mensaje biológico. 

n El efecto global de los eicosanoides DOS es inflamación, edema, vasoconstricción, incremento de la reactividad plaquetaria y de los mediadores del dolor.

n El efecto global de los eicosanoides UNO y TRES  es disminución del dolor, de la inflamación de la reactividad plaquetaria, vaso dilatación.

n Los Eicosanoides serie DOS aumentan la hiperinsulinemia, el cansancio, deprimen el estado de ánimo y disminuyen la sensación de bienestar.

n Los Eicosanoides UNO y TRES disminuyen la hiperinsulinemia, mejoran los niveles de energía, el estado de ánimo y la sensación de bienestar.

n El equilibrio las tres series y los varios diferentes tipos de eicosanoides determina finalmente el estado de la homeostasis y de salud de todo el organismo.

n Tal equilibrio es determinado por el aporte alimenticio de ácidos grasos y por los efectos hormonales de los alimentos que se consumen.

n En 1982 se concedió el Premio Nobel de Medicina a  Jonh Vane, Sune Bergstrom y Bength Samuelsson por sus descubrimientos que permitieron comprender como los eicosanoides controlan virtualmente todos los aspectos de la fisiología humana. Irónicamente el científico que los descubrió inicialmente, Ulf Von Euler, no recibió reconocimiento alguno en la concesión del Premio Nobel.

n Esos descubrimientos científicos de importancia vital, permitieron redefinir la percepción sobre la naturaleza molecular de la enfermedad degenerativa. La cual se redefinió como un desequilibrio en los niveles de eicosanoides.

n Eso también nos permitió definir el bienestar y la longevidad desde la perspectiva del restablecimiento del equilibrio eicosanoide.

 

ÁCIDOS GRASOS TRANS 

 

n Los AGTs han venido a sustituir en la dieta a los AGEs.

n Una vez incorporados al cuerpo humano se comportan como anti ácidos grasos esenciales.

n Bloquean a las enzimas elongasas y desaturasas encargadas del metabolismo de los AGEs.

 

Los AGTs desequilibran a los eicosanoides

 

n Impiden la conversión de AGEs en sus derivados de 20 carbonos precursores de los eicosanoides.

n Eso deja disponibles como precursores únicamente al AA Presente en los alimentos de origen animal para convertirse en eicosanoides de la serie DOS.

 

Sobreproducción de eicosanoides serie DOS

 

n Al quedar en el organismo como único substrato disponible el A. A.

n Se realiza una sobreproducción de eicosanoides de la serie DOS que como mencionamos al principio son los responsables del dolor, la inflamación, la trombogénesis y la mitosis anormal de células, lo que predispone al cáncer.

El exceso de eicosanoides DOS acelera el envejecimiento

 

n Debido al incremento de eicosanoides DOS, el patrón de los genes expresados cambia y las células se vuelven hiperdiferenciadas. En algunos individuos esto va acompañado de expresión de algunos genes que caracterizan enfermedades como: rosácea, psoriasis, esclerodermia, lupus eritematoso sistémico, cáncer, eccema atópico, esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson, obesidad, diabetes, etc.

n Al final, los cambios celulares generados por el incremento de A. A. Provocado por los AGTs y otros factores alimentarios, conducen a la homeostasis celular a un punto de inviabilidad y por tanto a la muerte.

 

TRASTORNOS DE LA PIEL

 

La piel se relaja, forma arrugas y envejece mucho más rápido cuando las membranas de las células que la componen se deterioran por insuficiencia de AGEs, por  acumulación de AGTs, por el desbordamiento de la acción de radiales libres que producen peroxidación lipídica y enlaces cruzados en las proteínas del tejido conectivo (colágeno y elastina). La piel pierde así toda su elasticidad, los vasos sanguíneos que nutren a la dermis se endurecen y disminuyen el aporte de nutrientes.

 

También se ha demostrado que el motivo por el que la luz ultravioleta daña a la piel es por que incrementa la generación de radicales libres y disminuye la cantidad de antioxidantes presentes  en las células cutáneas. Como ejemplo el contenido de vitamina E se reduce 80 % y el de coenzima Q-10 un 57 %. Se ha encontrado que la vitamina E y la coenzima Q-10, el betacaroteno, la superóxido dismutasa y la glutatión peroxidasa que contienen selenio y zinc, actúan sinergicamente para proteger a la piel del melanoma maligno (cáncer de la piel) y aceleran la recuperación en diversas enfermedades de la piel.

 

De acuerdo a numerosos estudios clínicos ha quedado comprobado que en los pacientes con enfermedades como acné, rosácea, psoriasis, esclerodermia, lupus eritematoso sistémico, cáncer de piel y eccema, existen en su sangre bajos niveles de glutatión peroxidasa, ácido gamma linolénico, selenio, zinc, vitaminas A, B, C y E y que al incrementar el aporte de estos nutrientes mediante complementos alimenticios se consiguen resultados espectaculares.

 

Sin embargo parece ser que el factor nutricional más importante para mantener la salud y la belleza de la piel es el aporte suficiente y equilibrado de GLA, EPA y DHA, derivados de los AGEs.

 

El hecho de que algunas grasas son esenciales para el organismo de los mamíferos y de los humanos se descubrió a principios del siglo XX. En ratas de laboratorio se logró reproducir con una dieta carente en ácidos grasos poliinsaturados un importante deterioro de la piel similar al que se sufriese en un envejecimiento acelerado. Al añadir nuevamente los ácidos grasos poliinsaturados a la alimentación de los animales de experimentación, se restablecieron las características de una piel sana. No tardaron en popularizarse esos ácidos grasos con el nombre de vitamina F. Actualmente ya no se utiliza ese término, si no el de ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6. La razón principal por que son tan importantes para el envejecimiento de la piel se encuentra en una combinación de sus propiedades estructurales y de su efecto sobre los eicosanoides.